La Posteridad Nos Hará Justicia (*)


III. Conclusión.

Se ha pretendido hacer creer, por embaucadores a sueldo, que laboran para las instituciones educativas del gobierno de Costa Rica, que la historia de nuestro país ha estado llena de valores soberanos. Nada más lejos de la verdad, que este infundio. la historia ha demostrado que la clase dominante nacional ha promovido la traición a los más altos anhelos de la patria, a la vez que ha despojado a la educación, de un mínimo sentido de responsabilidad histórica y se ha ajustado sin rechistar a los métodos de agresión militar, económica y cultural del imperialismo norteamericano en la región; los cuales se vieron reforzados a partir del golpe de estado, dado en 1948 al gobierno de Don Teodoro Picado por José Figuerez, empleado de la CIA en Latinoamérica, según sus propias palabras, por más de treinta años; y desviar el proceso revolucionario y popular de la Alianza Republicana, la Iglesia Católica y Vanguardia Popular. De esta manera, los sectores de la derecha adictos al intervencionismo de los Estados Unidos, desorganizaron la vida institucional del país, al imponer unas elecciones inoportunas que ganaron relativamente fácil y donde comenzó a perpetuarse el fraude electoral durante los últimos 53 años. Con el retroceso a la derecha y sin consulta popular, se impuso a los costarricenses desde 1949, como base la obsoleta constitución de 1872, desfasada históricamente ya para entonces, del desarrollo identitario democrático alcanzado y se implantó de facto el macartismo y el anticomunismo de los gobernantes norteamericanos, propios de la guerra fría; truncando el proceso social revolucionario y distorsionando los instrumentos que podían permitir la formación de organismos paralelos de poder popular, como el Bloque Campesino, Obrero e Intelectual que dirigió las luchas finales por la reforma del código de trabajo y las garantías sociales en 1943. La Junta (del irregular) Gobierno liberacionista, manipulada tras bambalinas, por los gringos, denominó a su aborto democrático la Segunda República y se autoproclamó constituyente, asumiendo potestades que el pueblo nunca le otorgó y de donde nació una democracia representativa chapucera y trinquetera, que ha sido el mascarón de proa del neocolonialismo y el freno al desarrollo nacional y soberano de la economía independiente del país y coautora responsable del deterioro de la justicia social siempre postergada y la calidad de vida de todos los costarricenses en la actualidad. Con la abolición del Ejército Nacional y la imposición de una administración tiránica policial y militar forjada en la Escuela de las Américas, y persiguiendo, eliminando y dividiendo sistemáticamente a la oposición política, le ha sido fácil al imperialismo, a la oligarquía nacional y a las cúpulas dirigentes derechistas de Liberación Nacional y de La Unidad Social Cristiana, fomentar la cleptocracia y dar a luz a los neoliberales PAC y Movimiento Libertario, para asegurarse el continuismo en el poder, el desmantelamiento de la democracia, la proliferación de pequeños partidos y la derechización absoluta de la administración gubernamental con la aceptación de tropas de ocupación militares norteamericanas en territorio nacional, en el marco de agresión al pueblo colombiano y la Revolución Bolivariana y con la promoción del gobierno para facilitar la creación de la Escuela Internacional de Policía. Se continúa con nuevas y agresivas violaciones a la soberanía nacional, promovidas desde décadas atrás, y no como quieren hacernos creer hoy, los pactistas y prosternados de la izquierda revisionista, de que se trata de un nuevo fenómeno, ya que han cogobernado a microescala, aprovechándose de la buena fe y de las costillas de los trabajadores costarricenses, para traicionarlos desde el congreso, como fue el caso de Fuerza Democrática, o de las corruptas cúpulas sindicales, quienes han incurrido reiterativamente y a cambio de mezquinos privilegios personales, en componendas con la clase patronal transnacional y gubernamental, a espaldas de los trabajadores. Esquilmando, aún más los bolsillos de sus ingenuos afiliados y congelando así el espíritu de lucha y la efervescencia ciudadana motivada por las antipopulares medidas económicas y que con sobradas razones, ha hecho que el pueblo se lance a las calles. ¡Ahora bien! Sin una verdadera, integral y estratégica profundización de la Conciencia Morazanista Bolivariana, sobre la cual cimentar el accionar revolucionario para enfrentar y vencer los desmanes imperialistas, de la oligarquía y la clase gobernante impuestos al pueblo y cuya responsabilidad de lucha, debería recoger el movimiento popular costarricense; será muy difícil, revertir el inicuo proceso actual. Si consideramos objetivamente el papel jugado hasta ahora, por la izquierda tradicional y su tendencia al caudillismo y el ostracismo de sus minúsculas organizaciones y la fijación en sus propios, dogmáticos y por demás obsoletos métodos de organización y trabajo político partidista, con respecto a las masas, en donde se suele presentar las virtudes de cada agrupación; únicamente para confirmar con ironía y a perpetuidad, el divide y vencerás, en favor al neocolonialismo. Tomar las calles significa que debemos escuchar primero el espíritu de las masas, en el momento en que ellas se manifiestan espontáneamente en acciones reivindicativas. Sin desatender bajo ninguna circunstancia la lucha campesina, obrera e intelectual por el socialismo hoy y su educación política con el objeto de construir un movimiento de efectiva desobediencia civil, ameritado por los gobernantes que han corrompido la vida institucional del país en perjuicio de nuestra economía, educación, salud, paz y tranquilidad de las comunidades en general, arruinando el futuro que les heredaremos a nuestros hijos y permitiendo la entronización del narcotráfico, al presentarnos una falsa lucha contra las drogas, que lo que esconde en realidad es la muerte y la destrucción de nuestros seres queridos, los recursos humanos y el sa queo de nuestras riquezas naturales, a gran escala, dentro de un macrocontexto latinoamericano. Debemos unirnos a la preservación de la cultura cocalera y a la defensa de las tradiciones indias de América. Apoyemos la campaña de legalización de la droga y su uso con fines científicos; de lo contrario seguiremos como en tiempos de la ley seca malviviendo en un ambiente de doble moral y criminalidad, arriesgando la salud social y mental de nuestra nación. Unamos nuestras voces de solidaridad a la lucha de los indígenas y del negro costarricense, respetando la grandeza de sus profundas raíces ancestrales. Integremos con nobleza al inmigrante y velemos porque les sean respetados sus derechos, dignidad humana y social. Aceptemos la igualdad religiosa ante la ley y fomentemos la libertad de cultos, para eliminar la manipulación imperial de las sectas. Cambiemos el estado de discriminación laboral y social debido a la orientación sexual de las personas y eduquémonos en un espíritu de respeto a nuestra identidad y la de nuestros congéneres, uniéndonos a la lucha de clase y denunciando el recurso demágogico de la derecha que no toma en cuenta las necesidades propias de las distintas comunidades sexuales del país. Trabajemos con los miembros avanzados de la burguesía, que son privilegiados en nuestra sociedad, gracias a su honradez, talento y laboriosidad y sensibles al Ideal Morazanista Bolivariano. Quiero terminar con una frase del Dr. Pedro Albizú Campos líder independentista de Puerto Rico, quien sufriera la persecución, cárcel y tortura por parte del FBI norteamericano, tan degradante como la suerte hoy, de los presos musulmanes en la base de torturas de la ocupada Guantanamo, o la de los cinco patriotas cubanos presos en la actualidad, en las mazmorras imperiales, causada por la paranóica y decadente visión estadounidense en favor del capitalismo salvaje y la justificación irracional del terrorismo de Estado que promueven los medios de comunicación. "Podemos en la alucinación del amor propio creernos haber hecho mucho. No hemos hecho nada. Porque el patriotismo no es el amor propio sino el amor patrio".


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