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GENERAL (PARTE II)


PIDO LA PALABRA.

EL PODER CAMBIA DE MANOS PERO NO DE DUEÑOS

César Gallegos

México ha cambiado a partir del 2 de julio pasado, asegura el presidente electo Vicente Fox Quesada. Y no creo que algún mexicano, que haya puesto el destino de este país en sus manos, lo dude.
El poder político mexicano cambia de manos, pero no de dueños, como la culminación de una tarea que se empezó a preparar desde diciembre de 1994, luego del asesinato de Luis Donaldo Colosio y continuó durante todo el sexenio del presidente Ernesto Zedillo, quien pasará a la historia como el mandatario que preparó la transición pacífica del poder entre los grupos dueños del gran capital financiero y los del capital agrario, industrial, inmobiliario, comercial y estatal.
La nueva clase gobernante emergente había visualizado, años atrás, el profundo desgaste del régimen priista ya sin posibilidad de renovación de su forma de gobierno agotado por la corrupción y su discurso demagógico.
Considerar el momento preciso en el que el nuevo grupo gobernante estaría listo para sustituir al actual, ciertamente era difícil dentro del proceso electoral pasado, a pesar de las señales que el mismo presidente Zedillo enviaba manteniéndose al margen, mientras su candidato Francisco Labastida Ochoa era vapuleado en cada debate con la oposición.
La presencia de Jimmy Carter -presidente de la fundación Carter- como observador al final de la contienda, hizo más visible la mano norteamericana en el juego político electoral. Las condiciones estaban dadas para el cambio de la cabeza política de la clase gobernante en la persona de Vicente Fox.
Su eslogan no podía ser más elocuente con relación al cambio: "Ya, ya, ya". Su discurso no podía ser rebatido: "México tiene sed de justicia y democracia". "Hoy, hoy, hoy", fue la capitalización de su derrota en la casa de campaña de Cuauhtémoc Cárdenas. El cambio se dio.
La consolidación del nuevo grupo gobernante en el esquema del mismo Estado surgido de la revolución, dependerá necesariamente del otorgamiento de concesiones sociales, a pesar de no llegar bajo la presión de movilizaciones del pueblo, sino como resultado de la lucha partidista. Al parecer el presidente electo está convencido de eso cuando declara en su gira por Sudamérica que es la suma de las ideas de la izquierda y la derecha, retomando los orígenes bonapartistas del Estado mexicano, cuando intentaba conciliar los intereses del capital agrario con los de los campesinos hambrientos.
No obstante, la perspectiva histórica de la economía del país, subordinada a las necesidades geopolíticas de Estados Unidos mediante la globalización, se presenta como la contraparte de las verdaderas intenciones del nuevo grupo gobernante que, obviamente, solo utiliza el discurso del impulso a la microempresa familiar como un principio de su ideología sobre la "igualdad de oportunidades", pero en condiciones totalmente desiguales entre los actores económicos:
Evidentemente, no es lo mismo quienes cuentan con el capital suficiente para moverlo por el mundo navegando en las bolsas de valores, por un lado, y quienes siguen teniendo sólo su fuerza de trabajo o requieren de un préstamo bancario "udisado" para emprender un negocio incierto ante la competencia en el mercado.
Si partimos de que no estamos viviendo un cambio en la forma jurídico-política del Estado mexicano, sino sólo en la forma de gobierno como resultado de la maduración y desgaste de la anterior encabezada por el PRI y cuya práctica política fue la del desarrollismo económico, hoy caducado ante los cambios de la economía mundial, veremos al nuevo gobierno llevar al país a un proceso definitivo en el que lo privado se impone sobre lo social y lo público, cuyas consecuencias para las mayorías pueden ser desastrosas, en términos del bienestar.
México ha cambiado. El optimismo se ha apoderado de la población de todos los estratos económicos, que ven en el foxismo la solución a todos sus problemas y, paradójicamente, ese optimismo será el freno permanente a la aplicación de políticas arbitrarias.
La marcha atrás en el intento de cobrar el IVA en los alimentos y el deslinde del presidente electo en torno a la penalización del aborto en Guanajuato, así lo indican.
La población mexicana que acudió a las urnas el 2 de julio lo hizo con el supremo deseo de instaurar por fin la vida democrática en la nación, bajo el principio de la alternancia partidista en el poder que garantice el bienestar social para todos, mediante una política que recupere la expansión del empleo, los ingresos, educación para todos y salud.
Estas han sido las exigencias elementales e históricas del pueblo mexicano y que Vicente Fox hizo suyas para inclinar al electorado a su favor, asegurándole al límite de la emoción: "Yo no les fallaré"... Estaremos pendientes junto a los sesenta millones de pobres del país.



SORPRESAS TE DA LA GRILLA.

*Ya no quería nada EU con el PRI
*VI Informe: que se mueran los feos
*Juego sucio en el tema del aborto

P. Nava John

El presidente Ernesto Zedillo evitó pasar a la historia como el principal beneficiario del asesinato de Luis Donaldo Colosio y prefirió ocupar su lugar como el "Presidente Democratizador".
En su último informe destacó los avances en la democracia que ciertamente vive el país, pero nada dijo de la investigación del artero asesinato que sufrió el candidato sonorense, en plena campaña, que le valió primero la candidatura y luego la presidencia.
Habló también de los avances macroeconómicos, es decir de los grandes negocios que hace México con el extranjero; pero no habló para nada de cómo los millones de pobres que se multiplican a cada instante pudieran soñar, cuando menos, con una vida mejor. En pocas palabras: “que se mueran los feos”.
Como si hubiera una tendencia a pararse el cuello por todo lo que se hace por los ricos y, en la relación del gobierno con los pobres, hacer todo lo posible para que su destino vaya de mal en peor.
Y como si ese fuera el quid de la macroeconomía, aquí también se dio el mismo caso: Jorge Valencia, una autoridad panista, acaba de inaugurar el perfecto estado en que quedó la plaza Zaragoza después de su remodelación: ¡Vivan las fiestas patrias!
Al acto asistieron el gobernador Armando López Nogales y su esposa, funcionarios, historiadores, intelectuales y toda la gente bien de la ciudad que se dedicó a apreciar el nuevo entorno y a escuchar la agradable música interpretada por la orquesta típica que dirige el maestro Horacio Lagarda. La obra costó 2.5 millones de pesos.
Sin embargo, en las pasadas y trágicas lluvias, a Valencia no le hubiera costado nada dar la orden para que en todos los arroyos de Hermosillo se instalara un oficial ataviado con su impermeable amarillo e impidiera el paso a quien intentara cruzarlo. Solo era cuestión de preocuparse por su gente.
No lo hizo. Y claro, el costo fue la vida de una niña pobre y la desgracia, de por vida, cayó sobre sus pobres padres. Eso sin contar a otra familia pobre a la que se le vino encima una barda mal construida por el ayuntamiento y los mató.
El caso es que así se gobierna en México y por eso perdió el PRI la presidencia. No por lo de la barda y los arroyos –cuyos muertos le tocan al PAN y a Valencia- sino por la negligencia absoluta demostrada para gobernar durante 71 años en todo el país.
Porque, para un México que vive de prestado no se justifica tener tantos millones de pobres; ¡60 nos informan ahora!
Los multimillonarios préstamos en dólares de la banca mundial se supone venían etiquetados para apoyar la producción y dotar de servicios públicos a la población que no los tiene, cosa que ni en lo técnico ni en lo ético se hizo bien del todo.
La transa descarada fue lo que imperó dentro del priismo en el poder. Unos más y otros menos, pero todos metidos en la corrupción. Y, en consecuencia, lo que sí produjeron fue un alto nivel macroeconómico para los pocos dueños del capital, quienes para acabarla, nunca reinvirtieron aquí sus ganancias sino alegremente se las llevaron al extranjero.
Estamos de acuerdo en que el dinero no tiene patria, pero sólo cuando es producto del trabajo creativo y no del robo a la población y a la banca extranjera, que a fin de cuentas es la que manda.
La salida del poder presidencial es un asunto que se venía organizando desde hace un buen rato desde Estados Unidos.
No significa lo anterior que la democracia en México sea ficticia. El largo período de lucha de la población por avanzar en la libertad, mas la disposición de políticos priistas como Echeverría, López Portillo, Reyes Heroles y el mismo Zedillo, quienes abrieron los cauces necesarios para lograrlo, son prueba de ello.
Así como en la historia reciente ha habido casi héroes de la democracia, entre los que destacan el panista Clouhtier, el socialista Heberto Castillo y el demócrata Cuauhtémoc Cárdenas, el PRI también tiene lo suyo. Y entre ellos está Colosio.
No por nada en esta complicada crisis, el PRI cuenta con gente como el jurista, académico e intelectual Sergio García Ramírez quien, desde su alto cargo como secretario general, reviró de inmediato a Porfirio Muñoz Ledo que la Reforma de Estado no solo será tema de un grupo de notables que simpatizan con el Ejecutivo, sino del Congreso de la Unión. Y le dio resultado.
El rechazo en círculos influyentes, de Estados Unidos, a grupos de priistas que habían hecho y desecho con el poder se perfilaba, ya, desde los duros ataques publicados por importantes periódicos estadounidenses a políticos mexicanos, por la sospecha de estar metidos con el narco a gran escala.
Recuérdese el caso del New York Times: Toda una campaña empezó a operar contra políticos que, por extralimitarse en su poder corrupto, no dejaban avanzar a la sociedad.
Por ello es que hoy están fuera de la escena los Salinas, los Hank, los Carrillo Olea, los Beltrones, los Villanueva y muchos más que en otra época se creyeron piezas imprescindibles para que el sistema funcionara.
Pero nunca pensaron que ya había llegado la hora de que el sistema cambiara de manos, a otras más limpias.
Y esto tendrá que suceder, también, aquí en Sonora.
No hay que perder de vista que el sistema no solo es el gobierno. El sistema es la sociedad. Y ellos, como aquel déspota rey francés, antes de llegar a la era de la guillotina, creyeron no solo representar al Estado, sino ser el mismo Estado.
Una nueva sociedad va naciendo con el nuevo siglo y la mayoría quiere que las cosas salgan mejor.
Qué bueno que el PRI corrupto salga de la presidencia y qué bueno que lo mejor del PRI se quede en la oposición. En pocas palabras, qué bueno que al PRI lo abandonen las ratas y los mafiosos ahora que en apariencia el barco se iba a pique. Porque ya instalado en la ruda competencia electoral, con la derrota de Chiapas, el triunfo en Veracruz ha provocado un gusto enorme a sus afligidos seguidores.
Como dice Carlos Gámez Fimbres ante la novedad de las derrotas: "Hay que ver como nos ve la gente desde afuera del PRI y no contemplarnos solamente en el espejo, desde adentro, porque a lo mejor no vemos nuestras fallas". Su propuesta es que a partir de ahí se empiece a cambiar.
Corre la hipótesis que Francisco Labastida empezó a perder la elección desde el momento mismo en que decidió apoyarse en los "dinosaurios" para apuntalar su campaña; entre ellos destacaron Bartlett, Roque y Beltrones, de quienes se aseguró llegaron a salvar la situación con sus viejas mañas. Pero no pudieron.
No significa lo anterior que Labastida sea un corrupto y por ello perdió la elección. Pero lo que sí significa es que si él hubiera llegado a la presidencia de la República los intereses oscuros, que el priismo engendró, lo hubieran maniatado. Labastida solamente perdió la elección. Sigue haciendo y actuando en política. No está fuera.
Lo que sí se nota es que el presidente Zedillo tiene todos los hilos del poder en la mano. Y esos mismos hilos los va a entregar a Fox el primero de diciembre.
El poder acumulado de Zedillo viene porque no le tronó el país con la crisis del 95, porque permitió que el poder presidencial se le acotara y porque -al final- no se opuso a la derrota del PRI.
Todo esto no se hubiera podido lograr sin la ayuda de Estados Unidos. O lo que es lo mismo, al asumir el costo de la globalización Zedillo se disciplinó a Clinton y no pudo hacer nada para que el PRI ganara.
Vamos a ver si ahora Vicente Fox puede lograr que los mexicanos sean más felices, tal y como pensaron alguna vez que podrían llegar a ser con Madero.

La sociedad y el aborto

Hace unos días El Imparcial publicó la foto de un feto y al lado aparecían unos policías en las afueras de Hermosillo. En la redacción de la nota sobre el macabro "hallazgo", se daba a entender que el doctor Jorge Suilo Valenzuela era el responsable del lamentable acontecimiento.
Un "niño" de seis meses, casi a punto de nacer, habría sido asesinado. Ese fue el mensaje que se planeó para los sonorenses en el punto más álgido de la discusión nacional desatada por el oportunismo de los diputados panistas de Guanajuato que, coqueteando con Fox, aprobaron castigar con cárcel a la mujer violada que decida abortar.
Hubo otro acto oportunista, pero de un alto funcionario del gobierno de Sonora: el director del DIF estatal, Raúl González de la Vega, afirmó en medio del escándalo por el caso Suilo, que dicha institución sí está en contra del aborto así sea por embarazo producto de violación. Y que, en días pasados, personal a su cargo "convenció" a cuatro jovencitas violadas para que no abortaran.
En estos dos casos se nota que la derecha de Sonora y de Guanajuato quiso quedar bien con Fox, dando por hecho que, si el PAN es de derecha, el nuevo gobierno deberá ser igual.
Pero afortunadamente ni la sociedad mexicana ni la sonorense reaccionaron así y Fox mucho menos, mientras que El Imparcial y funcionarios del gobierno de Sonora y del DIF enseñaron el cobre.
El Imparcial resultó más sucio que la revista "Alarma" porque quiso manipular las conciencias de los sonorenses, en lugar de orientarlas en un tema tan delicado.
Y Raúl González, ensuciando la imagen del DIF, quiso sacar tajada para que su jefe, el gobernador López Nogales, quedara bien con el gobierno federal entrante.
Pero les salió cola.
Por su parte, el doctor Suilo se voló la barda cuando, enmedio del escándalo, con el procurador Miguel Angel Cortés a punto de echarle el guante por practicar abortos, de pronto manda un escalofriante mensaje de esos que solamente aparecen en las novelas policíacas:
"El doctor, -aclaró con vehemencia su secretaria- no practica abortos; pero si hace, cuando se lo solicitan, reconstrucciones de himen a jovencitas que se van a casar".
Total, las cosas se habían puesto tan feas a nivel nacional que el gobernador panista de Guanajuato tuvo que "abortar" la pretensión del congreso de aquel estado que dio lugar a una de las polémicas más fuertes, más interesantes, pero


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