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En noviembre del año pasado, el programa Telenoche Investiga pasó al aire un informe en la que se acusaba al nuevo presidente de graves casos de corrupción. La investigación fue eliminada del sitio del programa en Internet. Aducen que lo hicieron por "problemas judiciales".

Se presenta aquí el texto de esa investigación tal como fue publicada en el sitio http://www.telenocheinvestiga.com/notas/08-11-00/clasico/nota1.asp


Rodríguez S.A.







Primera parte del video



Segunda parte del video



Tercera parte del video



Cuarta parte del video





San Luis pareció florecer bajo el poder del gobernador Adolfo Rodríguez Saá y el Régimen de Promoción Industrial que alentó la radicación de empresas a cambio de exenciones impositivas. Pero funcionarios provinciales se siguen valiendo de ese sistema para recaudar al margen de la ley. Hoy se multiplican los galpones vacíos y las empresas fantasmas que gozan de beneficios económicos sin producir.











No dio la cara. No dio explicaciones. No respondió preguntas. Pero todos sus funcionarios lo mencionaron como el único que toma las decisiones en la provincia. "El Adolfo", como lo llama la gente, "El león" para sus allegados, firma los decretos con fecha adulterada que permiten que se sigan instalando empresas en la provincia. A cambio pide dinero. Y así mantiene su poder.







La Promoción Industrial fue pensada para generar trabajo y reactivar la economía de las provincias. En San Luis produjo una explosión en los 80. En esa época se radicaron 2 mil empresas, de las que hoy sólo subsisten 70. Son las únicas que, por ley, deberían conservar los beneficios del sistema. Pero, violando las normas, el gobierno provincial sigue recaudando: promete los mismos privilegios a quienes quieran instalarse en suelo puntano y a cambio se queda con una "contribución". Una sola firma basta para garantizar la operatoria y es la del máximo responsable de la provincia: el gobernador Adolfo Rodríguez Saá.

En el 83, cuando fue promulagada la Ley de Promoción Industrial, San Luis pareció un paraíso. A las empresas, el Estado no les cobró ni el IVA ni el Impuesto a las Ganacias, entre otros beneficios. Sin embargo, apenas permanecen 70 empresas o galpones semivacíos que ofician como depósito.

La ley tuvo vigencia por 15 años, hasta que un decreto del ex ministro de Economía Domingo Cavallo en el 96 prorrogó los beneficios por otros 15 años, sólo para aquellas empresas que, habiéndose instalado bajo el Régimen de Promoción Industrial, continuaran produciendo. Sin embargo, Telenoche Investiga probó que no es así: funcionarios del Gobierno, bajo la tutela de Rodríguez Saá, implementan maniobras que vulneran esa norma. Se trata de negocios millonarios que provocan pérdidas graves para el Tesoro de la Nación.

La investigación

T.I. llegó a San Luis simulando ser una consultora con dos clientes interesados en instalarse en la provincia. El primer encuentro fue con Gustavo Cerioni, funcionario de la Secretaría de Pequeña y Mediana Industria de la Presidencia. Entre el 91 y el 97 se había desempeñado como Subsecretario de Industria, y desde el 97 hasta el 98 como Subsecretario de Acción Social. Es uno de los ejecutores de la política de seducción desplegada por Rodríguez Saá para atraer empresarios y uno de los especialistas en quebrantar la ley.

Cerioni le ofreció a T.I. transferir los beneficios de una empresa que gozaba de Promoción Industrial. Es decir, el equipo iba a convertirse en propietario de una firma que se había instalado en San Luis bajo el sistema. Para eso, era imprescindible que el decreto que se firmara para permitirles gozar de los beneficios sin el pago de impuestos llevara la fecha en la que Cerioni había sido funcionario. Violar la ley era la única forma. Y debían firmar tanto él como el Gobernador.

El "decreto a medida" tenía un costo. Sobre el cálculo de las exenciones impositivas que gozaría la empresa en 15 años se sacaba un porcentaje que iría a parar a la caja del gobierno provincial. Los operadores de Rodríguez Saá habían aprendido de memoria la operatoria: armar el mejor negocio para el cliente y cobrarle en función de ese negocio.

En total, la gestión de Cerioni valía más de dos millones de pesos. La idea era vender una empresa beneficiada con la Promoción Industrial para no pagar impuestos. La mano de obra era lo de menos: en San Luis, el trabajo de un operario vale un peso la hora. Es, en realidad, en las "contribuciones" para la provincia donde están los egresos más importantes: la habilitación cada siete meses tiene un costo; organizar un evento o una exposición valen también.

Silvio Closa ocupa un puesto estratégico en el Ministerio de Industria y es el apoderado de la empresa que quería vender Cerioni. Fue el segundo contacto de T.I. y quien dio las garantías de su gestión para concretar la operación.

En tanto, Rafael Echenique es escribano de Gobierno. Su oficina está instalada en el mismo edificio que Cerioni, a pasos de la Gobernación. Siendo el hombre que Rodríguez Saá elegió para dar fe a los actos institucionales, ante el interés de T.I. desplegó un amplio abanico de ofertas. Las instalaciones fabriles que mostró valían entre 25 y 60 millones. Esas cifras extraordinarias equivalían al monto que el supuesto empresario ahorraría en lEn tanto, Rafael Echenique es escribano de Gobierno. Su oficina está instalada en el mismo edificio que Cerioni, a pasos de la Gobernación. Siendo el hombre que Rodríguez Saá elegió para dar fe a los actos institucionales, ante el interés de T.I. desplegó un amplio abanico de ofertas. Las instalaciones fabriles que mostró valían entre 25 y 60 millones. Esas cifras extraordinarias equivalían al monto que el supuesto empresario ahorraría en la exención impositiva.

Existe otro negocio y consiste en permitirle a un empresario cambiar el rubro de su firma, un beneficio que sólo pudo solicitarse en el 96. De esta manera, una empresa puede conseguir instalar otra, aunque sea para otro producto, bajo el mismo Régimen de Promoción Industrial, duplicando, en este caso, sus beneficios.

Las prácticas fraudulentas que engendró este sistema se siguen, así, desarrollando en terreno oficial: la Casa de Gobierno de San Luis. Y todas las propuestas deben llevar la firma del Gobernador, que termina avalando una estrategia para vulnerar la ley. El dominio de "El Adolfo" o "El León" en la provincia es absoluto, y el imperio que construyó en 17 años de gestión, un caso sin precedentes en la historia argentina, parece inamovible.
Los protagonistas






• La organización





Adolfo Rodríguez Saá
Hace 17 años está al frente de la gobernación de San Luis. Fue electo jefe de Estado provincial cinco veces consecutivas, un récord sin precedentes en nuestro país. Ex funcionarios y actuales colaboradores de su gobierno aseguraron que él debe avalar todas la operatorias de la provincia. Ante T.I. dijo que las sospechas sobre él son infundadas y que la Justicia lo sobreseyó en todos los casos en los que lo investigó por enriquecimiento ilícito.






Gustavo Cerioni
Fue subsecretario de Industria y de Acción Social del gobierno de Adolfo Rodríguez Saá. Fue uno de los ejecutores de la política de seducción, desplegada por el gobernador, para atraer empresarios. En la actualidad se desempeña en la Secretaría de Pequeña y Mediana Industria de la Presidencia.
"A mi me encanta jugar con las normas, es una cosa que te tienta. (…) ¿Por qué San Luis tiene más industrias que La Rioja, San Juan o Catamarca?. ¿Por qué está bien posicionada? No. Hecha la ley, hecha la trampa. Entonces, cuando los negros de Buenos Aires se daban cuenta, éste (Adolfo Rodríguez Saá) ya se la había mandado a guardar".






Silvio Closa
Ocupa un puesto estratégico en el Ministerio de Industria. También es apoderado de la empresa que Gustavo Cerioni quiso venderle a los periodistas encubiertos.






Roberto Juda
Es el dueño de la empresa que Gustavo Cerioni intenta venderle a los periodistas encubiertos. A la gente que trabaja con él le paga un peso la hora, aunque invierte buenas sumas de dinero en contribuir con la caja negra de la provincia.
"En San Luis, hasta ahora, todo lo que me dijeron que sale, sale. Todo tiene un costo. La habilitación cada seis meses tiene un costo. Cuando hay un evento hay que participar. Cuando hay una exposición hay que estar siempre. Buscan algún 'manguito'".






Rafael Echenique
Es el escribano del gobierno de San Luis. Fue el encargado mostrarle a los supuestos compradores los diferentes galpones que estaban a la venta.
"Este que te estoy mostrando…, hablando gubernamentalmente, 50 lucas… 50 lucas te lo saco. (…) ¿Es metalúrgica? Tengo una muy buena. Empresa y galpón. Veinticinco palos te puede ser útil. Tengo otra química: 60 palos. No es para cualquiera, no es para secos", le dice a los periodistas encubiertos al calcular la cifra que el supuesto empresario puede ahorrar por no pagar impuestos.











Más información





Nota principal

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San Luis, una provincia con historia

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Quién es Adolfo Rodríguez Saá






Adolfo Rodríguez Saá nació hace 53 años en la provincia de San Luis. Estudió abogacía, se casó y tuvo cinco hijos. A los 36 años asumió por primera vez como gobernador, cargo que ocupa ininterrumpidamente hasta la fecha.

Nació en Argentina el 25 de julio de 1947 en la ciudad de San Luis, capital de la provincia del mismo nombre. Es hijo de Carlos Juan Rodríguez Saá y Lilia Ester Paez Montero.

Proviene de una familia que marcó la historia política de la provincia de San Luis desde mediados del siglo XVII. Si bien casi todas las generaciones de los Rodríguez Saá actuaron en la vida pública, la herencia más directa fue de su abuelo, el "Pampa" Adolfo Rodriguez Saá y de su tío abuelo, Ricardo Rodríguez Saá. El primero fue gobernador de la provincia durante los años 1909 a 1912 y el segundo desde el año 1934 al 1938.

Cursó sus estudios en la Escuela "Juan Pascual Pringles" dependiente de la Universidad Nacional de San Luis y egresó en 1966 como Maestro Normal Superior y Bachiller. Luego estudió Derecho en la Universidad Nacional de Buenos Aires y en 1971 se recibió de abogado. Durante los años 1972 y 1973 fue profesor de las cátedras de Sociología e Instrucción Cívica en 5° año del bachillerato humanístico de la Escuela Normal Mixta "Juan Pascual Pringles".

A pesar de ejercer su profesión, realizó una vasta actividad política. Con tan sólo 24 años se convirtió en apoderado del PJ provincial y dos años después fue el diputado puntano más joven.

A los 26 años se casó con María Alicia Mazzarino, una joven proveniente de una familia humilde de Junín que se dedicó a dar clases de inglés en la Universidad de San Luis. Con ella tuvo cinco hijos: Feliciana, nacida el 16 de marzo de 1974, Mariana, nacida el 11 de mayo de 1976, Agustina, nacida el 14 de julio de 1979, Adolfo, nacido el 22 de enero de 1983 y Santiago, nacido el 10 de noviembre de 1985.

Entre leyes y pañales, continúo actuando en política. Así fue que durante los años 1976 y 1985 fue Congresal Provincial y entre 1983-1991 Congresal Nacional del Partido Justicialista. A partir de 1987 hasta 1994 fue Consejero Nacional. En 1994 se convirtió en Convencional Constituyente Nacional. Desde 1985 al 1995 fue el Presidente del Partido Justicialista, Distrito San Luis. A partir de 1996 hasta el 2000 es Vicepresidente Tercero del Partido Justicialista Nacional.

Su mayor logro político fue ejercer ininterrumpidamente el cargo de gobernador de la provincia de San Luis desde el 10 de diciembre 1983 hasta la fecha. Hecho histórico y sin precedentes en la República Argentina.
Perfil de un caudillo






Adolfo Rodríguez Saá maneja la provincia de San Luis desde hace 17 años. La gente lo llama "el Adolfo", sus amigos le dicen "el león". Desde el 10 de diciembre de 1983 hasta la fecha ha sido elegido Gobernador. Sin embargo, tras casi dos décadas, las protestas golpean el liderazgo de este emperador feudal.

En 1982, Orlando Britos, el hombre que marcaba candidaturas y trazaba estrategias en el PJ puntano, le ofreció al joven abogado Adolfo Rodríguez Saá la candidatura a gobernador para los comicios que se acercaban. "Compañeros, ya tenemos al futuro gobernador", comunicó Oraldo Britos a un grupo de militantes justicialistas que lo esperaba en la calle, frente al estudio de Adolfo Rodríguez Saá.

Con una imagen de hombre seguro y capaz, y una sonrisa pintada de oreja a oreja, Rodríguez Saá logró cinco mandatos consecutivos como gobernador de San Luis, un hecho sin precedentes en la historia argentina. Pudo ser indefinidamente reelecto, desde 1983 hasta hoy, gracias a una reforma constitucional en 1987. Junto a su hermano menor Alberto, actual senador nacional, construyó un poder con pocos límites en la provincia de San Luis.

Carlos, el padre de los hermanos Rodríguez Saá, había sido secretario electoral y jefe de Policía, pero fue del abuelo Adolfo y del tío abuelo Ricardo de quienes recibieron la mayor influencia política. El "Pampa" Adolfo había sido gobernador de la provincia desde 1909 a 1912 y Ricardo Rodriguez Saá ocupó el mismo cargo en la llamada "década infame" de los años 30, por el Partido Demócrata Liberal. Adolfo y Alberto absorbieron durante muchos años ese conservadurismo familiar hasta que en 1972, inesperadamente, se proclamaron peronistas y combativos. En 1973, con tan sólo 26 años, Adolfo sería diputado provincial.

Durante los años de la dictadura militar, entre 1976 y 1983, desaparecieron de la superficie política. Recién en 1982 Oraldo Britos los puso otra vez en órbita cuando le ofreció a Adolfo la candidatura a la gobernación de la provincia de San Luis.

Nació así el "adolfismo", vertiente del peronismo puntano que durante 17 años se expandió sumando adhesiones gracias a un discurso un tanto demagógico y una política con tintes paternalistas. En la última campaña electoral repartió 60 mil gallinas ponedoras para ganar votantes.

La permanencia en el poder de Adolfo Rodríguez Saá se debe en parte a que no sólo maneja los tres poderes del Estado sino que también es amo y señor de la prensa. Miembros de su familia manejan los principales medios de comunicación: el Diario de la República es dirigido por su hermana Zulema; el diario La Opinión está en manos de otro pariente; Canal 13, el único canal de aire, es estatal; FM Lafinur es dirigida por su ex cuñada y ex diputada nacional, Antonia "La Tona" de Rodríguez Saá; las dos empresas de canales de cable están en manos de gente amiga..

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